UNA NUEVA CULTURA: LA CULTURA INFANTIL CAFETERA


UNA NUEVA CULTURA: LA CULTURA INFANTIL CAFETERA


La Cultura Cafetera en Colombia, con más de un siglo de historia, ha sido construida por generaciones de familias que han tejido un legado de trabajo, economía agrícola, tradición y territorio alrededor del café. En diálogo respetuoso con ese legado, y nacida en Marsella, una pequeña localidad del Paisaje Cultural Cafetero que hoy podemos considerar la Capital Mundial Infantil del Café, ha surgido una expresión cultural nueva, inédita y profundamente transformadora: la Cultura Infantil Cafetera.

La educación de los niños en el café, la Cultura Infantil Cafetera, nació como una manifestación que respondió a carencias evidentes en la formación cafetera desde la base e introdujo en el mundo infantil un ejercicio riguroso de conocimiento, ciencia e innovación alrededor del café. Fue fruto natural y evolución del trabajo de la Fundación Marsella Juega y Educa y del proceso social y educativo del Proyecto Cafeteritos dirigido a los niños. Cada taller, cada clase, cada salida al campo, cada degustación, cada conversación y cada experiencia compartida fue sumando un ladrillo más en un edificio cultural que aún no tenía nombre.

Los niños, guiados por la Fundación y por el Proyecto, participaron con entusiasmo, curiosidad y rigor, sin saber que estaban construyendo algo mayor que la suma de las actividades. Con el paso del tiempo, al mirar lo vivido, se hizo evidente que ese conjunto de experiencias humanas y culturales había dado lugar a una cultura nueva, con identidad, método y sentido: la primera Cultura Infantil Cafetera del país, una manifestación particular dentro de la Cultura Cafetera que renueva, amplía y transforma la relación de la infancia con el café.

 


Esta cultura sitúa al niño en el centro del conocimiento cafetero y lo forma científicamente desde pequeño, reconociéndolo como protagonista de la tradición y del futuro del café colombiano. Respondiendo a ausencias educativas evidentes en la formación cafetera desde la base, introduce en el mundo infantil un ejercicio riguroso de conocimiento, ciencia e innovación alrededor del café y del niño, aportando modernidad y mayor bienestar cultural, social y económico a la comunidad cafetera.



En este proceso, los niños ocuparon siempre el centro. Estudiaron el café desde la ciencia, comprendieron sus procesos con mirada analítica, lo reinterpretaron desde su sensibilidad y lo proyectaron con ideas innovadoras orientadas al bienestar del campo y las familias. Su protagonismo no fue simbólico: fue real, activo y creador. La infancia se convirtió en un agente capaz de generar conocimiento, de explicar el café con lenguaje propio y de aportar una visión moderna y rigurosa a una tradición centenaria. La Cultura Infantil Cafetera representa así un impulso renovador para el café colombiano. Los niños no solo participan del relevo generacional: lo enriquecen, lo amplían y lo transforman. Son protagonistas, creadores y auténticos revolucionarios formales del conocimiento cafetero, capaces de levantar —con su talento, su disciplina, liderazgo y su mirada fresca— un nuevo horizonte pedagógico y cultural para el país.


Este proceso, y el nombre Cultura Infantil Cafetera, encontró su reconocimiento público e institucional el 14 de noviembre de 2024, durante el acto de apertura de las XI Jornadas Internacionales Cafeteritos, un encuentro pedagógico de cuatro días en el Parque del Café. Aunque la expresión “Cultura Infantil Cafetera” ya la habíamos empleado con frecuencia en talleres, eventos, redes y notas previas, fue en ese momento cuando, en su saludo inaugural, el presidente de la Fundación la presentó por primera vez de manera formal ante la comunidad, expertos y familias, otorgándole carácter oficial y legitimando públicamente su existencia. Se reconoció así su origen como fruto y concreción formal del trabajo educativo con los niños del Proyecto Cafeteritos, iniciado en 2015 y 2016. Allí se expuso su existencia y protagonismo, y se comprendió su alcance: una cultura reciente, nacida desde la infancia, que dialoga con más de cien años de historia y que abre un camino renovado para el futuro del café colombiano, apoyado en los niños.


Hoy, esta cultura se ha convertido en un faro para la educación infantil del café. Colegios, entidades y organizaciones cafeteras incluyen a los niños en sus mercados, festejos, ferias, campeonatos y celebraciones. El barismo y la catación infantil, que durante años fueron una singularidad, un espacio donde el hijo del cafetero mostraba su café o acompañaba a su padre en eventos de comités y federaciones, son ahora prácticas reconocidas y valoradas. Hoy los niños son protagonistas importantes, y a su presencia se suma la fuerza de la formación, de la ciencia y de esa alma innovadora que caracteriza a la infancia cuando se le da espacio para crear y transformar.


Los Cafeteritos continúan su camino investigador, ampliando el edificio de la Cultura Infantil Cafetera y explorando nuevos horizontes más allá del barismo y la catación. La infancia se consolida como protagonista de un cambio profundo: motor inspirador de ciencia e innovación, una revolución del café y de lo que debe ser el café en los próximos cincuenta años.
 

Ser faro implica también una responsabilidad: la de divulgar, compartir y expandir el conocimiento que la infancia ha construido alrededor del café. La Cultura Infantil Cafetera no solo innova en la formación, sino que impulsa una divulgación activa y rigurosa que permite que este saber llegue a más niños, familias y territorios. De este compromiso surgió el proceso educativo “Con la Chemex al hombro visitamos colegios y veredas”, un proceso de divulgación que lleva y comparte la Cultura Infantil Cafetera con otros niños.

 

En este ejercicio, los profesores infantiles, niños de mayor edad y conocimiento, adquieren un papel protagónico como formadores y trasladan, de niño a niños y en su propio lenguaje infantil, el conocimiento del café. El Proyecto Cafeteritos, fiel a su origen y a su compromiso, continúa liderando este esfuerzo, definiendo nuevas líneas de trabajo, fortaleciendo procesos formativos y creando metodologías que abren caminos inéditos para el aprendizaje infantil.

 

Esta labor otorga singularidad y relevancia a la educación cafetera de los niños, tanto en Cafeteritos como en las entidades y organizaciones afines al café, y contribuye a la modernidad, al desarrollo y al mayor bienestar de las familias cafeteras, asegurando que la infancia siga siendo protagonista del futuro del café colombiano.





Empujamos por los niños y su educación
Proyecto Cafeteritos
Fundación Marsella Juega y Educa
 

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