Un encuentro educativo que unió
generaciones, de niños, padres, abuelos y bisabuelos, en el resguardo indígena
Suratena
Entre junio y
noviembre de 2025, el Resguardo Indígena Suratena, en Marsella (Risaralda), y
la Universidad Tecnológica de Pereira fueron escenario de una experiencia
educativa y cultural que tendió puentes entre la memoria de los abuelos y los
sueños de los niños: Memoria y Futuro.
La iniciativa nació casi por casualidad, de
esos caminos que los “pequeños milagros infantiles” hacen aparecer sin
buscarlos. En mayo asistimos al evento FelBic
2025, donde representantes de la Gobernación y de la universidad
hablaron sobre la importancia de trabajar la memoria oral de las comunidades
indígenas de Risaralda y expresaron su deseo de hacerlo realidad. Aquellas
palabras nos tocaron el corazón y pensamos: podemos emprenderlo en el
resguardo indígena Suratena, junto a los niños Cafeteritos. Así, unimos la
memoria oral que ellos proponían con nuestro propósito de educar a los niños,
dando forma natural al proceso que tomó el nombre: Memoria y Futuro.
La actividad educativa fue impulsada por el
Proyecto Cafeteritos y la Fundación Marsella
Juega y Educa, con el acompañamiento de Carolina Saldarriaga
(Universidad Santo Tomás), quien nos vinculó con Paula Jaramillo (orientadora
de lectura de la Gobernación). También se sumaron la Universidad Tecnológica de
Pereira (UTP), el Sistema Universitario del Eje Cafetero (SUEJE) y el
Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. La experiencia reunió a
niños, jóvenes, padres, abuelos y bisabuelos del resguardo emberá chamí en
encuentros intergeneracionales cargados de diálogo, entrevistas y la producción
de un documento audiovisual que recogió palabras, gestos y momentos
inolvidables.
Entrevistas en la comunidad
Con la ilusión y la alegría de los niños, que invitaron a sus abuelos, se llevaron a cabo entrevistas en escenarios cotidianos: alrededor de una mesa en el Centro del Pensamiento o frente a las casas, en los espacios del lote. Allí prestaron su voz figuras entrañables, compartiendo recuerdos y enseñanzas que dieron vida al encuentro:
·Ana
Cardona Osorio, abuela y partera, junto a su nieta Diana Osorio Uribe.
·Oscar
Guasarave y Nohelia Valencia, abuelos, acompañados por su nieta Evelyn
Domínguez.
·Jaime
Flores Morales, abuelo y médico tradicional, con la colaboración de Alejandra
Jaramillo.
·Gloria
Tabarquino Bartolo, madre y profesora, junto a su hija Gabriela Zapata.
·Marco
Fidel Guasarabe, abuelo y chamán durante 35 años, acompañado por su bisnieta
Evelyn Domínguez.
También
participaron los niños Cafeteritos del resguardo, la profesora Gloria
Tabarquino y el presidente de la Fundación Marsella Juega y Educa, Javier Sánchez.
Encuentros de Memoria viva (20, 21 y 23 de junio, y 10 de julio)
El
ciclo de entrevistas fue un momento de gran calidez y participación espontánea.
Los niños del Proyecto Cafeteritos conversaron con sus abuelos sobre el amor, su infancia, la convivencia familiar, el valor de la educación, las relaciones humanas
dentro de su cultura y el papel de figuras clave como el chamán, la partera,
los padres y la profesora. Ese tejido de voces sostiene la transmisión del
legado de generación en generación.
- 20 de junio: primer encuentro en el Centro del Pensamiento, con la presencia de Paula Arcilla, especialista en procesos de oralidad de la Gobernación.
- 21 de junio: entrevistas a doña Ana Cardona en el Centro del Pensamiento, acompañados por niños, adultos, Paula Arcilla, Carolina Saldarriaga y Sebastián Ramírez. Más tarde, visita a la casa de Oscar Guasarave y Nohelia Valencia.
- 23 de junio: entrevistas con don Jaime Flores.
- 10 de julio: entrevistas con don Marco Fidel Guasarabe y doña Gloria Tabarquino.
Las
imágenes grabadas por Sebastián Ramírez y el equipo de Cafeteritos, editadas
por Cafeteritos, capturaron mucho más que palabras: gestos, silencios, miradas
profundas y memorias vivas que nos invitaron a caminar juntos por los senderos
de la historia emberá chamí. Por su valor humano y antropológico, este material
audiovisual se convertiría en octubre y noviembre en punto de reunión y conversatorios para un diálogo fecundo entre
tiempos y saberes, despertando la curiosidad de los niños y generando preguntas
que guiaron cada encuentro.
Primer conversatorio: las voces de niños y abuelos (11 de
octubre, Casa de la Cultura de Marsella)
El
primer encuentro intergeneracional tuvo lugar el sábado 11 de octubre en la
Casa de la Cultura de Marsella. Fue un momento sencillo donde niños y adultos
participantes compartieron un mismo espacio. La voz de los pequeños se
convirtió en protagonista, acompañada por la sensibilidad de los educadores y
el respeto de los mayores presentes.
Tras
la proyección de un documental de 90 minutos con entrevistas a Ana Cardona,
Oscar Guasarave y Nohelia Valencia, y Jaime Flores Morales, el ambiente se
transformó en una experiencia de escucha atenta, reconocimiento mutuo y
construcción colectiva de sentido. Se reflexionó sobre la memoria ancestral y
los sueños por venir.
Segundo conversatorio: vínculos y profundización (18 de
octubre, Biblioteca de la Casa de la Cultura de Marsella)
El
segundo encuentro se celebró el sábado 18 de octubre en la Biblioteca de la
Casa de la Cultura de Marsella, con la participación de los niños Cafeteritos y
de Javier Sánchez, presidente de la Fundación Marsella Juega y Educa. En esta ocasión se
proyectó un audiovisual de 35 minutos que recogía entrevistas a la profesora
Gloria Tabarquino y a don Marcos, chamán de la comunidad durante 35 años.
Este
espacio permitió ahondar en la historia del resguardo, estrechar lazos entre
generaciones y culturas, y fortalecer la relación entre los niños y la
Fundación. Fue también un momento de sonrisas y alegría, gracias a la energía y
vitalidad expresada en el documental por don Marcos. Se convirtió en un
escenario para el intercambio de ideas, la expresión de inquietudes y la
proyección de sueños, mostrando que la educación también ocurre en las palabras
que cruzan edades y en los lugares donde cada voz es escuchada con respeto.
Tercer
conversatorio: la universidad como puente al conocimiento (14 de noviembre,
Auditorio Gladys Rodríguez, UTP)
El
tercer conversatorio se realizó el viernes 14 de noviembre en el Auditorio
Gladys Rodríguez de la Universidad Tecnológica de Pereira. Allí se reunieron
niños, jóvenes, adultos y mayores del Resguardo Suratena en un espacio que
integró la proyección del documental con un diálogo que enlazó gestos,
silencios, saberes ancestrales, curiosidad e ilusiones de futuro.
Las
imágenes proyectadas reabrieron caminos de conversación con un tono de
celebración de la vida y del relevo generacional. Se destacó el papel de los
niños como investigadores y narradores de su propia historia, mientras los
asistentes compartieron preguntas con don Marcos, el bisabuelo que gentilmente
se animó a realizar el viaje a la capital y acompañarnos en la universidad,
reflexionando sobre cómo las experiencias de los abuelos se convierten en
pilares silenciosos para las generaciones presentes y venideras. En este
encuentro acompañaron también Oscar Arango Gaviria y Daniela Garcés (SUEJE),
enriqueciendo el diálogo con sus aportes.
Colaboradores y agradecimientos
La
actividad educativa Memoria y Futuro fue posible
gracias al impulso conjunto del Proyecto Cafeteritos y la Fundación Marsella Juega y Educa, en
articulación con la comunidad indígena Suratena. Contó con el apoyo de la
Universidad Tecnológica de Pereira, el Sistema Universitario del Eje Cafetero
(SUEJE) y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
Nuestro
agradecimiento especial a:
- Carolina Saldarriaga
- Sebastián Ramírez
- Paula Arcila Jaramillo
- Las niñas indígenas Diana, Evelyn y Alejandra, la profesora Gloria Tabarquino, junto a los niños del resguardo y del Proyecto Cafeteritos
- Proyecto Cafeteritos
La
iniciativa se sostuvo en el lema “Empujamos
por los niños”, reafirmando el compromiso con la educación, la
memoria viva y la dignidad de cada voz que construye comunidad desde los
primeros tiempos hasta las generaciones actuales.
Un legado asentado en la memoria que mira hacia adelante
Memoria y Futuro no fue solo una serie de
encuentros: fue una experiencia que devolvió valor a la palabra compartida y a
la escucha entre generaciones como acto educativo. Al entrelazar las voces de
los mayores con la curiosidad de los niños, el proyecto mostró cómo la memoria
se convierte en horizonte; cómo la tradición oral, dignificada en espacios de
encuentro, se proyecta hacia el porvenir.
Las
vivencias recogidas entre junio y julio dieron sustento a los conversatorios de
octubre y noviembre, consolidando un tejido de pertenencia y aprendizaje. Los
niños de hoy, conscientes de las raíces que los sostienen, serán quienes mañana
continúen el gran edificio de la historia compartida con sus propios hijos y
nietos. Ese es, en esencia, el futuro que se siembra cuando la memoria se
transforma en diálogo y el diálogo en comunidad.
Un
ejercicio que además formalizó una memoria viva y documentada que los niños
guardarán en sus corazones y que, digitalizada en dispositivos y compartida en
redes, podrá ser retomada dentro de 30 o 40 años, cuando ellos sean abuelos.
Entonces mostrarán a sus nietos el ayer ya pasado: los rostros, gestos y
palabras de sus bisabuelos y tatarabuelos. Vidas distintas, lejanas en el
tiempo, pero necesarias para cimentar el futuro de generaciones que aún no
existen.
Documentos audiovisuales de las entrevistas de los niños a sus abuelos, el primero con Gloria Tabarquino y D. Marco, el segundo, con Dña. Ana, Oscar y Nohelia y, con D. Jaime:
Una
experiencia humana bella, enriquecedora e inolvidable
Las entrevistas y, en general, el tiempo
compartido en el resguardo durante el proyecto educativo Memoria y Futuro fueron un
verdadero descubrimiento: el encuentro con personas y familiares de los niños Cafeteritos de la
comunidad indígena Suratena, quienes habitualmente no participan en las
actividades con ellos. Fue el hallazgo de vidas narradas desde la cercanía de
las palabras enlazadas entre niños y abuelos; un aprendizaje emocionante de sus
experiencias, de un lenguaje y una cultura próximas, de circunstancias que en
muchos momentos se sienten familiares. Existencias que parecen apagarse, pero
que al comprenderlas descubres que son eternas.
Doña Ana nos entregó ternura, maternidades y
memorias de cientos de mujeres reunidas en una sola voz: el saber y la belleza
de un ser profundamente entrañable. Oscar y Nohelia, como abuelos, evocaron a
sus propios mayores, los comienzos en tierras nuevas junto a sus padres, siendo
niños que huían de amenazas, violencia y terror. Nos hablaron de un lugar
nuevo, del trabajo en el café, de las travesuras de su infancia capaces de
arrancarnos sonrisas. Don Jaime nos iluminó sobre el origen y la
esencia del Mohán y el Aribada: un mismo espanto con dos nombres. Doña Gloria,
alma del grupo Cafeteritos
Suratena, nos transmitió claridad, firmeza, inteligencia,
afabilidad y lealtad. Ella es puente y contraste entre dos mundos —indígena y
mestizo—, entregada por completo a los niños y a su educación. Don Marcos encarna la sabiduría de la vida y
del chamanismo. Carismático y cercano, lleno de conocimiento y deseoso de
compartir con sinceridad y verdad el arte de curar, su relación con los
espíritus y su conversión al cristianismo nos regalaron también enormes
sonrisas.
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