En los últimos años hemos sido testigos del entusiasmo creciente con el que niños y niñas de veredas, municipios y regiones cafeteras de Colombia participan en actividades y concursos relacionados con el café. Sin embargo, estas experiencias suelen ser puntuales y no han constituido procesos formativos sostenidos en torno al saber cafetero. En muchos de estos espacios, los propios niños se autodenominan cafeteritos, asociando el término con su vínculo al territorio, la tradición, el conocimiento ancestral o el hecho de ser hijos de caficultores, y también con el boom social y digital del fenómeno Cafeteritos.
No todos son conscientes de que esta palabra, hasta hoy común y coloquial en el oído rural, ha sido transformada por el Proyecto Cafeteritos en un nombre propio, con identidad jurídica, sentido pedagógico y trascendencia cultural. Esta iniciativa estructurada de formación infantil en el mundo del café —pionera gracias a la Fundación Marsella Juega y Educa— no solo adoptó el término que, jugando, un niño sugirió y el resto aprobó, sino que al convertirlo en proceso pedagógico lo elevó a referente educativo de alcance nacional e internacional, el mayor y más representativo en Colombia. Así se llenó un vacío histórico en la Cultura Cafetera de Colombia y del mundo: la ausencia del niño como protagonista.
Cafeteritos es hoy una marca registrada ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de la República de Colombia. Más allá de la propiedad intelectual y su reconocimiento legal, el Proyecto Cafeteritos de la Fundación Marsella Juega y Educa encarna el orgullo de miles de niños colombianos que desean sentirse y saberse parte de Cafeteritos: auténticos aprendices, estudiosos y divulgadores del café.
A través de talleres, clases virtuales,
actividades sensoriales, conversatorios, liderazgo, emprendimiento, universidad
y experiencias comunitarias, el Proyecto
Cafeteritos ha construido durante diez años un modelo educativo
único y transformador, donde el niño no es espectador ni escaparate que
mostrar, sino inventor, innovador, profesor infantil, comunicador y líder: el
centro y el protagonista. Este protagonismo infantil, su carácter social y
particularmente altruista, y el ideario educativo que lo sustenta, han dado
origen a un concepto que no existía formalmente: la Cultura Infantil Cafetera. Una ampliación de la
cultura cafetera tradicional que, tras más de 150 años de historia, por fin
incluye al niño como sujeto central, digno y creativo, gracias al trabajo
educativo, persistente y transformador del Proyecto
Cafeteritos.
Por todo ello, Cafeteritos no es solo un nombre común y
coloquial del ámbito cafetero: es una apuesta ética, educativa y cultural por
una infancia que transforma, moderniza el café y las fincas desde adentro, y
traslada mayor bienestar a la familia y a la comunidad cafetera. Es un proceso
social, altruista y pedagógico, impulsado por la Fundación Marsella, Juega y
Educa, que inspira, une y educa.
Agradecemos a quienes trabajan con infancia y
café por comprender, abrazar y respetar al Proyecto
Cafeteritos, su origen, singularidad y trayectoria, y por sumar
esfuerzos que valoren y fortalezcan la educación infantil y la Cultura Infantil Cafetera.
Empujamos por los niños y su educación
Proyecto Cafeteritos
Fundación Marsella, Juega y Educa


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