La experiencia se repitió el miércoles 19 de
septiembre, visitando con Cafeteritos en esta ocasión el colegio de la Vereda
El Rayo, distante de Marsella unos quince minutos en jeep por trocha. Nos
acompañó el profesor de la Universidad Tecnológica de Pereira, D. Oscar Arango
Gaviria, Coordinador de Proyectos Regionales del SUEJE, Paisaje Cultural
Cafetero.
Más allá del café, este proceso educativo
representa una semilla de transformación. Es uno de los logros que más nos
enorgullecen, no solo por la emoción de la aventura educativa, sino por la
singularidad de compartir conocimiento y por el profundo valor de la ciencia
como vehículo de progreso e innovación.
Cuando un niño enseña a otro, se convierte en
protagonista activo de su propio aprendizaje. El acto de compartir saberes —ya
sea sobre café, ciencia o cultura— fortalece su autoestima, despierta su
liderazgo y lo transforma en un pequeño profesor, capaz de inspirar a sus
compañeros y de generar vínculos significativos.
Los niños del proyecto Cafeteritos no solo
enseñan a preparar café; también transmiten el valor de la curiosidad, el
pensamiento crítico y la capacidad de innovar. Cada visita a un colegio o a una
vereda, por remota que sea, se convierte en una oportunidad para sembrar
sueños: el sueño de estudiar, de investigar, de ir a la universidad, de crear y
de transformar su entorno.
Viajar con una Chemex al hombro a lugares
cercanos o recónditos es mucho más que una aventura: es una misión educativa
que convierte a cada niño en un profesor infantil y en un embajador del
conocimiento. Porque cuando un niño enseña, no solo aprende el otro: aprende él
mismo, se fortalece la comunidad, y se enriquece el país.
Por eso, insistimos en la importancia de
brindar a los niños oportunidades reales de educación. De permitirles descubrir
que el conocimiento no solo se recibe, sino que también se comparte. Que ellos
pueden ser líderes, científicos, emprendedores, y que el aula puede comenzar en
una vereda, pero terminar en una universidad, en la finca, en la empresa.
Porque educar es abrir caminos, y los niños del proyecto Cafeteritos ya están
caminando el suyo.
SEDE DEL INSTITUTO AGRÍCOLA EN EL BARRIO BOLÍVAR
COLEGIO DE LA VEREDA EL RAYO











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